
El itinerario
Adónde vamos en el golfo de Cagliari
Siete lugares que quizá ya conozcáis desde tierra, pero que desde el mar cuentan otra historia. Aquí están salida por salida, en el orden en que se encuentran.
Solo por la mañana
Mari Pintau

Is Mortorius
Acantilados de granito claro y fondo bajo, el punto más lejano de la salida de la mañana.
Trescientos metros de ensenada entre las rocas, arena dorada mezclada con guijarros y agua que cerca de la orilla se vuelve verde. Mar adentro yace el pecio del Romagna, un mercante hundido durante la guerra: es por él que vienen aquí los buceadores.

Cala Regina
Guijarros claros y una torre española sobre el promontorio, en Terra Mala, en el lado este del golfo.
Ciento cincuenta metros de grava redondeada y rocas que asoman, al abrigo del mistral, con el agua pasando del turquesa al verde esmeralda. Sobre la cala sigue en pie la torre de vigía del siglo XVII que le da nombre.

Mari Pintau
La más conocida de las calas del este, pasada Capitana: guijarros claros y un agua de la que viene el nombre, «mar pintado».
Pasado el Poetto la costa cambia de carácter: las casas se espacian, la roca vuelve a bajar hasta el agua y se abren una tras otra las calas de la carretera hacia Villasimius. Mari Pintau es la más conocida.
Guijarros claros en vez de arena, un fondo que sigue legible hasta el final y ese verde azulado que hace honor al nombre. Solo se llega con la salida de la mañana, porque hace falta tiempo para ir y volver con calma.
Por la mañana o por la tarde
Sella del Diavolo

Sella del Diavolo
El promontorio que cierra el golfo, visto desde abajo. Acantilados a plomo, cuevas marinas y una torre española en lo alto.
La Sella del Diavolo —la Silla del Diablo— se ve desde toda Cagliari, pero desde el mar es otra cosa: las paredes calcáreas caen rectas sobre el agua durante decenas de metros, y donde se abren las cuevas el color pasa del turquesa al azul profundo.
El nombre viene de una leyenda: aquí el arcángel Miguel habría vencido al diablo, que al caer dejó grabada en la roca la silla de su caballo. En la cima resiste todavía la torre de vigía española.

Cala Fighera
La ensenada bajo el acantilado blanco, justo después de Calamosca. Hoy se ve casi solo desde el mar.
Un centenar de metros de guijarros encajados entre la roca, al abrigo del viento, con la pared de la Sella del Diavolo a plomo por encima. El sendero que bajaba desde Calamosca está cerrado desde 2017 por riesgo de desprendimientos: desde el barco, en cambio, basta con entrar.

Calamosca
Una bahía resguardada entre los acantilados, con agua poco profunda y transparente. La primera parada, aquella en la que uno entiende dónde ha ido a parar.
Calamosca se abre entre los acantilados claros justo después del puerto, lo bastante escondida como para seguir tranquila incluso en pleno verano. El agua es baja y tan limpia que desde el barco se ve el fondo.
Es el sitio idóneo para el primer baño: fondos suaves, ninguna corriente y el faro centenario que vigila la bahía desde lo alto del acantilado. Quien lleve gafas encontrará aquí peces y praderas de posidonia a pocos metros de la superficie.

Playa del Poetto
Ocho kilómetros de arena clara y agua poco profunda. Desde el mar se abarca de una sola vez, como desde ningún otro punto.
El Poetto es la playa de los cagliaritanos: ocho kilómetros que corren desde la Sella del Diavolo hasta Quartu, con el agua que sigue baja durante decenas de metros y pasa del verde al turquesa.
Vista desde el mar cambia por completo: se abarca toda su longitud de golpe, con el estanque de Molentargius detrás y los flamencos que a veces lo cruzan en vuelo.
A partir de las 17:00
Aperitivo al atardecer

Playa del Poetto
Ocho kilómetros de arena clara y agua poco profunda. Desde el mar se abarca de una sola vez, como desde ningún otro punto.
El Poetto es la playa de los cagliaritanos: ocho kilómetros que corren desde la Sella del Diavolo hasta Quartu, con el agua que sigue baja durante decenas de metros y pasa del verde al turquesa.
Vista desde el mar cambia por completo: se abarca toda su longitud de golpe, con el estanque de Molentargius detrás y los flamencos que a veces lo cruzan en vuelo.

Sella del Diavolo
El promontorio que cierra el golfo, visto desde abajo. Acantilados a plomo, cuevas marinas y una torre española en lo alto.
La Sella del Diavolo —la Silla del Diablo— se ve desde toda Cagliari, pero desde el mar es otra cosa: las paredes calcáreas caen rectas sobre el agua durante decenas de metros, y donde se abren las cuevas el color pasa del turquesa al azul profundo.
El nombre viene de una leyenda: aquí el arcángel Miguel habría vencido al diablo, que al caer dejó grabada en la roca la silla de su caballo. En la cima resiste todavía la torre de vigía española.
Tres salidas, un solo golfo
La mañana empuja al este hasta Is Mortorius; la tarde se queda bajo la Sella del Diavolo; al anochecer se vuelve frente al Poetto para la puesta de sol.
Lo que dicen de nosotros
Quienes ya han subido a bordo
Cinco estrellas sobre cinco5,0 en Google
La mejor excursión en barco que he hecho nunca en Italia. Capitanes simpáticos y una salida realmente agradable. Rápida y desenfrenada cuando se pide. Comida exquisita, y el vino también es excelente. ¡Ha sido un placer, Luca y Marcello! ¡¡Nos volveremos a ver!!
Una experiencia inolvidable. La reserva fue facilísima, incluso en español, y respondieron a todas nuestras preguntas. Nos divertimos muchísimo, tanto los niños como los adultos. ¡10 sobre 10!
Día espectacular..acogida hospitalaria, simpatía, diversión y competencia..una mezcla formidable para una tarde fantástica...para repetir.
¡Una fantástica excursión en barco por Cerdeña! Bahías maravillosas, agua cristalina, espléndidas paradas para nadar y un aperitivo con un refrescante vino italiano: sencillamente una experiencia inolvidable. Un agradecimiento especial al capitán Gianluca, que con su amabilidad y profesionalidad hizo que la salida fuera perfecta. Todo estaba organizado a la perfección y el ambiente a bordo era maravilloso. Muy recomendable: ¡volveríamos a reservar la excursión sin dudarlo!
Profesionalidad, organización y acogida son lo que manda.. Muy recomendable para visitar las bellezas marinas de la zona de Cagliari, con seguridad y alegría.. Gracias por el día fantástico 💙
Muy buena experiencia, un día de mar precioso, un elogio al patrón Luca, que nos hizo pasar un día despreocupado, todo de primera
¡Un día precioso, Luca capitán de los de verdad! ¡Muy recomendable!
Una experiencia preciosa, personal amabilísimo y cualificado
¡Una excursión en barco inolvidable y uno de los mejores momentos de nuestra estancia en Cagliari! Todo estaba excepcionalmente bien organizado. Quien nos recibió fue acogedor, atento y profesional, y el barco era bonito, limpio y muy cómodo. El itinerario incluía paradas en la Sella del Diavolo, Cala Fighera, Calamosca, Cala Bernat y el Poetto. Descubrimos calas y rincones de costa impresionantes, algunos de los cuales no se pueden alcanzar por tierra, y eso hizo que la experiencia fuera realmente especial.
